Uno de los grandes desafíos del ministerio de jóvenes: Alcanzar a los
jóvenes de nuestra generación. Generalmente los llamamos “inconversos”,
honestamente siempre me ha sonado un poco raro el término, me suena
como aquellos rebeldes anti sistema que no logran comprender lo
importante de ser como nosotros los “convertidos”, término que también
me ha sonado un poco raro. Me gusta como lo plantea nuestro buen amigo
Junior Zapata en alguno de sus libros: “Pre-creyentes”, suena más
cotidiano, realista y con visión. Bueno, en todo caso tú y yo sabemos de
qué estamos hablando.
Ahora quiero hacer una pequeña revisión de principios, consejos y
estrategias de este asunto del evangelismo que pueden servirte para
hacer esta labor más apasionante, atractiva y efectiva en tu ministerio
juvenil.
1. Estrategias de evangelismo… ¿Qué es esto?
Mira, la palabra “Estrategia” nos gusta, la usamos en cada reunión de
staff, por ejemplo: estás en la típica reunión de líderes de jóvenes o
con tu pastor y surge el término otra vez: “….mmm… bueno ¿Por qué
no hablamos un poco de las nuevas estrategias que utilizaremos para
alcanzar inconversos, y salvamos a la humanidad de este desastre
social”… y tu sabes todo lo que sigue por las siguientes 3 horas,
al final la pregunta es ¿salvamos a la humanidad del desastre social?…
creo que no.
– Estrategia, esta palabra realmente tiene que ver con una pregunta importante: ¿Cómo alcanzamos objetivos?
Si lo aplicamos al tema que estamos tratando, entonces el punto es: “¿Qué vamos a hacer para compartir el Evangelio de Jesucristo de una manera útil, adecuada y oportuna con los jóvenes?”. Luego definimos un plan de acción al respecto.
Esto es relevante porque entonces nos daremos cuenta que esto es más
que simplemente hacer una reunión especial, buscar algunos testimonios
dramáticos que hablen de alguien que estaba sumergido en un mar de
drogas, sexo y alcohol, y cuando estaba a siete milímetros de volarse la
tapa de los sesos, su madre oraba a 3 mil millas de distancia y se
salvó… no tengo ningún problema con ese testimonio pero, estrategia de
evangelismo no se refiere a actividades evangelísticas, una campaña, o
una idea medio loca y actualizada, tiene que ver con un plan para
compartir el Evangelio de Jesucristo… ¿Cuál es tu plan o tu estrategia
para alcanzar jóvenes que necesitan tener una experiencia con Jesús?
Si tienes una respuesta clara y concreta, para esta pregunta es
probable que tengas una o más de una estrategia para evangelizar
jóvenes, en tu iglesia, en tu célula, pero más que eso, quizá ese estilo
de vivir tuyo tan espontáneo y natural con el que muestra la vida de
Dios a tus amigos, familiares, compañeros de trabajo o en el transporte
de tu ciudad, sin darte cuenta ya es una estrategia y no lo sabías.
2. Algunos consejos que te pueden servir.
Sigamos hablando de evangelismo, sin duda hay muchas maneras de
hacerlo en el ministerio juvenil, y generalmente nos enfocamos en
actividades, pensamos en evangelismo y casi instantáneamente alguien
piensa “en una actividad evangelística”. Otros ya levantaron la guardia para hablar de actualización del evangelismo juvenil y pensaron “…ya pasó la era de la actividades evangelísticas…es hora de evangelismo relacional…”
casi con voz de trueno y con efecto “delay” de fondo. Honestamente no
pienso que una cosa deba sustituir a la otra, creo que todo suma.
Debemos pensar en el contexto, en los propósitos, en el efecto deseado y
en la finalidad que al final el fin son las almas (…mmm…s.
Entonces creo en un evangelismo grupal (o de actividades) y en un
evangelismo personal (relacional). Sin duda ambos esquemas tienen
fortalezas, oportunidad, debilidades y amenazas. Pero lo mas importantes
es que el enfoque esté en las personas y no simplemente en los números,
pues honestamente en muchos casos cuando hablamos de “estrategias de
evangelismo”, estamos pensando en un grupo grande de jóvenes, es decir,
sustituimos la pregunta “¿Cómo hago crecer mi grupo de jóvenes?” por “¿cómo ganamos las almas?”, al final esta última se oye más espiritual.
Teniendo en mente lo anterior revisemos algunos principios que puedan ayudarte cuando haces actividades evangelísticas:
– Cuidado con el lenguaje “espiritiflaútico”.
Nosotros entendemos nuestro idioma en “Evangélico” pero recuerda que
ellos no, así que cuidado con nuestro vocabulario en la reunión
evangelística, hablemos un idioma que ellos comprendan y lo sientan
“normal”. Términos como “la sangre de Cristo” y “a su nombre…”, “guerra espiritual”, “Satanás está derrotado…” o cosas semejantes a estas, pueden incrementar la tensión en ellos y ser un obstáculo para que comprendan el amor de Dios.
Utiliza un lenguaje en donde se sienta un ambiente juvenil, entre
jóvenes de carne y hueso pero que tratan de vivir en los principios de
la Palabra de Dios.
– Cuidado con los programas largos. En algunas
reuniones evangelísticas en donde me permiten compartir, cuando llega el
momento de la enseñanza yo mismo estoy tan exhausto del programa que no
tengo deseos de oírme. Nosotros entendemos nuestros “cultos largos”,
ellos no. Prepara una reunión corta y enfocada con el propósito de
compartir del amor de Dios con ellos.
– Cuidad los detalles de producción. Por favor que
el sonido esté bien, si usarás pantallas y proyecciones, que estén
probados antes de la actividad. Ellos valorarán la excelencia y buen
desarrollo de las cosas. Se siente feo cuando tienes que pedir perdón
porque la “pista” no sonó o se quedó a la mitad de la canción y
las chicas de la coreografía quedaron paralizadas por 5 minutos
sudando, tensas y desamparadas porque simplemente la música se detuvo.
Cuida los detalles de la producción. Y por favor que la “pista” esté
bien grabada o editada, que se oiga claramente.
– A nuestros amigos de las “bandas”. Ensayen su
participación!!!! Estás en un evento en donde tus jóvenes llevaron a sus
amigos, amigas o parientes y no quieren pasar vergüenza porque el
cantante del grupo desentona totalmente “pa….la honra y Gloria del Señor…”
ellos no entienden eso, ellos solo escucharon un grito aterrador en el
momento en que subieron la nota de la canción y se oyó pésimo.
– ¿Quién dirige el programa? Atención a la persona o
las personas que dirigirán el programa en la actividad. Que tengan
gracia para hacerlo y que lo haga pensando en el público. 500 gritos de
júbilo entre punto y punto del programa puede ser agotador para los
invitados. Piensa bien a quien pondrás enfrente de los invitados.
– Las canciones. Que sean las apropiadas para la
ocasión. Canciones con un mensaje concreto y directo a los pre
creyentes. Selecciona las canciones pensando en lo que quieres que
escuchen, la música es parte del mensaje de la actividad, piensa en
ritmo y letra. Puede sonarles un tanto extraño eso de “… la niña de tus ojos….” O “…en el monte de Sion se derrama el perfume de nuestra alabanza…”, “…los panderos salen a la batalla…” ellos no tienen idea de que estamos cantando.
– Por supuesto no olvidemos “el drama”. Bueno, es
como que en casi cada reunión evangelística habrá un drama. Entonces que
se comprenda bien, que sea claro, utiliza buenos actores que se esmeran
en preparar su presentación, sobretodo no pierdas el mensaje claro,
oportuno y bien presentado.
– Y qué decir del mensaje. Corto, concreto,
preparado para los pre creyentes, no un estudio teológico de las “70
semanas de Daniel”. Cuando comparto en actividades de este tipo
prefiero las historias, son simples, fáciles de comprender, te dan la
oportunidad de ser muy ameno, creativo y es fácil sacar de ellas
enseñanza. Recuerda que el tema del mensaje será el amor de Dios, su
perdón, la vida que Dios quiere dar y no necesariamente la perversión
que está anidada en esta generación de víboras …mmmm…
– “El llamado”. Sin duda un punto crucial, el estilo
dependerá mucho del contexto de tu iglesia. Solo te pido que tengas en
cuenta que pasar al frente o levantar la mano puede ser un poco incómodo
para un joven de 15 años que asiste por primera vez a una reunión un
tanto extraña. Busca maneras creativas de hacerlo, involucra a sus
acompañantes ya cristianos en esto, prepara a esos acompañantes para
esta parte, eso los hará sentir más cómodos a la hora del “llamado”.
– “Los testimonios”. No podían quedar fuera nuestros
apreciados testimonios para la actividad evangelística. Te sugiero que
primero escuches ese testimonio, esto te dará la oportunidad de
ajustarlo, quitar los detalles que estén de sobra y orientarlo al punto
donde quieres que llegue. No es necesario que cuente todo lo depravado
que fue en su vida pasada, pues eso puede perjudicar en lugar de ayudar.
Ten en mente el tiempo que puede durar ese testimonio, 15 minutos es
bueno a menos que eso sea un parte muy central del asunto. Una opción es
hacerlo en forma de entrevista, en donde tienes 2 o 3 personas
simultáneamente y tú vas guiando las preguntas de manera que sea más
dinámico, divertido y puntual. Recuerda los típicos tres aspectos de un
testimonio: primero, lo que era antes de conocer al Señor, segundo, las
situaciones que rodearon la conversión, y por último, los cambios que
vinieron como resultado de su encuentro con Dios (espero que hayan
cambios).
– Piensa en ellos. No pierdas de vista que la
reunión es para ellos, los pre-creyentes. Haz a un lado la cultura
“evangeloide”, por difícil que parezca y piensa en ellos para conectar
mejor.
– No olvides la intercesión. Recuerda que el
evangelismo es una obra del Espíritu Santo, necesitamos que Dios haga
algo intenso, profundo en la mente y corazón de nuestros invitados, no
se te olvide orar mucho por ellos antes de la actividad para que Dios
guíe el rumbo.
Afina estos puntos cuando estés trabajando en tu reunión
evangelística con el ministerio juvenil. Y sobretodo recuerda que las
relaciones son la parte más importante en tu ministerio, incluyendo el
evangelismo. Las personas son más afectadas por relaciones que por
actividades, sea como sea la forma en que quieras hacerlo, al final será
la capacidad que los jóvenes tengan de poder encontrar personas lo que
hará la diferencia, no la actividad. Animo, PREDICA EL EVANGELIO,
transformemos vidas.


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